Los legisladores desconocen (al parecer, por su contumacia en no poner soluciones) que, gracias a las sucesivas leyes educativas partidistas de la democracia (LOGSE, LOCE y LOE), el 30% de la población escolar no obtiene el graduado escolar y no posee título alguno.

Este hecho contrasta con el siguiente extracto del INFORME SOBRE EL ESTADO Y SITUACIÓN DEL SISTEMA EDUCATIVO ESPAÑOL - CURSO 96/97 (realizado por el Consejo Escolar de Estado): “Los resultados obtenidos de la evaluación de los alumnos en el curso 1996/97 muestran que el 82'4% de los alumnos de Octavo curso de EGB obtienen calificaciones globales positivas. Es decir, que aproximadamente, 8 de cada 10 alumnos superan todas las áreas del Octavo curso.â€

Es decir, que:
- con la LGE 1970, el 18 % de no titulados podían optar por abandonar el sistema educativo o ingresar en la FP-I (hay que recordar que de oferta obligatoria para el Estado y con derecho a transporte y comedor gratuito).
- con la LOGSE, el 30 % de no titulados son expulsados del sistema educativo.

Ante ello, surge la pregunta del título: la ESO es ¿magníficamente integradora (o inclusiva) o brutalmente segregadora?

De todas formas, siempre cabe recurrir a los Ejercicios Espirituales de S. Ignacio de Loyola y pensar que: “Para ir sobre seguro en todas nuestras acciones debemos adherirnos a la regla de que lo blanco es negro si así lo decide la jerarquía.â€

Dicho más claro: si los auténticos nos dicen que la ESO es magníficamente integradora, pues es magníficamente integradora. Y punto.