¿QUÉ HACER?
@ 2007-03-07 - 12:25:23
¿QUÉ HACER?
Hubo un tiempo en que los Institutos de Bachillerato eran la excelencia educativa en España. Los colegios privados subvencionados que impartían el Bachillerato no ofrecían la calidad ni tenían el prestigio de nuestros institutos públicos.
En la actualidad, los padres hacen cola (suplican, falsifican documentos, sobornan, ...) en los colegios concertados que imparten la ESO y el Bachillerato para escolarizar a sus hijos en ellos, mientras los Institutos de Enseñanza Secundaria están desprestigiados y adquieren un carácter compensatorio cada vez más acusado.
¿Hay más justicia social ahora que antes? ¿Quizá más progresismo? ¿Tal vez hemos logrado aumentar el número de alumnos procedentes delas clases sociales más bajas que logran su primer título con la ESO?
Si no compartimos las premisas y contestamos que sí a las preguntas, es evidente que la LOGSE y toda su cohorte de catedráticos de Psicología Evolutiva, pedagogos y políticos que activa o pasivamente colaboraron en su elaboración y progresiva implantación acertaron.
Pero si compartimos las premisas y contestamos que no a las preguntas, es evidente que la LOGSE y toda su cohorte de catedráticos de Psicología Evolutiva, pedagogos y políticos que activa o pasivamente colaboraron en su elaboración y progresiva implantación acertaron han errado, han perjudicado a toda la sociedad española y deben responder.
¿Cómo? Algunas ideas:
- modificar el sistema de conciertos
- repartir con equidad la compensación educativa entre los centros concertados y los públicos
- devolver la excelencia a los Institutos Públicos
- evitar la segregación brutal que supone expulsar del sistema educativo obligatorio a los alumnos a los 16 años sin título alguno (dar el primer título a los 15 años tras 3 años de ESO)
- adelantar la formación profesional reglada
- erradicar la tortura escolar (atender a los adolescentes que rechazan la escuela fuera de ella)
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Mucho me temo que las sugerencias de naturaleza administrativa, académica o didáctica no sirven de mucho cuando no son la consecuencia de una voluntad política decidida a elevar el nivel educativo y crítico de la sociedad. El nudo gordiano de la situación sigue siendo, por todo lo que conocemos desde los albores de nuestra civilización, dirigir a la infancia y a la primera juventud por caminos de autoexigencia, por la senda del prestigio del saber, por la ruta de hábitos y costumbres conducentes a la autoestima y al respeto de los derechos de los demás.
¿Qué se puede hacer con jóvenes que a sus 16 años, cuando llegan al bachiller, ignoran los caminos expuestos anteriormente y han desarrollado una naturaleza narcisista, primitiva, autocomplaciente y refractaria a todo esfuerzo? ¿De qué sirve un profesor competente ante los analfabetos funcionales que le llegan? El prestigio de la enseñanza comienza en la infancia. No la pueden hacer sólo los docentes en el breve espacio de tiempo que conviven con sus alumnos. Y esto exige un cambio total en la función que debe cumplir la educación si se quiere una sociedad madura, responsable, avanzada y respetuosa.
Creo más bien que hay, pese a las declaraciones públicas en sentido contrario, una voluntad política de desnaturalizar y degradar la educación como forma de mantener a la sociedad en una permanente minoría de edad.
Tal vez nos falte perspectiva y estemos viviendo en un ciclo de cambio de concepto en la educación que en un futuro relegará nuestros actuales criterios de excelencia y prestigio al anaquel del trivium, del quadrivium, de la cosmología y la alquimia... Tal vez.
¿Qué hacer? Seguir denunciando y resistir.
| MariClaudia pro 28.08.07 @ 17:46 |
Las pasadas generaciones fuimos quizás mano de obra infantil y casi analfabetos. Es cierto. Fuimos educados y respetuosos. Lo poco que asistimos a la escuela contenía, en sus enseñanzas respeto y urbanidad, aunque hay que reconocer que nos educaban, a las clases bajas, a ser obedientes y humildes. Pero ahora, cuando los jóvenes tienen el privilegio de estudiar, si quieren, hasta finalizar una carrera, ahora señores cómo de inciviles se ponen los chavales. ¿De quién es la culpa? Lo peor de todo es que no son felices, son embusteros, déspotas, mal hablados, fuman porros a escondidas... y muy guarros. Incivilizados. Tengo un instituto enfrente de mi casa y sé de lo que hablo. Algunas veces me pregunto: ¿No estarían mejor aprendiendo un oficio?
Ya sé que puedo estar equivocada...
Saludos
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